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Tel Aviv, La ciudad de la Bauhaus

Mi gran descubrimiento el año pasado ha sido viajar a Israel, por muchísimas razones. Sin embargo, hoy voy a desviar tu atención hacia un aspecto que me ha parecido muy interesante y que me ha generado muchísima curiosidad: el diseño y la arquitectura en Tel-Aviv.

Tel Aviv es una ciudad apasionante. Tiene una personalidad aún en construcción, con una cultura creativa e inconformista, muchísima vitalidad, una mentalidad de apertura, inusual en su zona geográfica y tremendamente acogedora; te hace sentir, inmediatamente, en casa.

Además, para los amantes del arte, representa la capital cultural de Israel, no sólo por la oferta de museos, expresiones de arte callejeras o por la danza contemporánea, sino también por su ecléctica arquitectura, su estética singular y su estilo de vida. Es, además, el centro financiero de Israel y una de las principales cunas mundiales en innovación tecnológica, llegándose a apellidar popularmente como “startup city” o “Silicon Wadi” ya que Israel es el país del mundo con mayor número de startups per cápita, mayor aún que en Silicon Valley.

Como apasionada del arte, el movimiento Bauhaus me ha interesado mucho por ser un referente internacional de la arquitectura, el arte y diseño y cuya escuela Bauhaus ha sido considerada la primera escuela de diseño del siglo XX.

El fundador del movimiento Bauhaus, el arquitecto y urbanista, Walter Gropius, al quedar a cargo de la escuela de arte de Weimar (Alemania) en 1919, decide unir las disciplinas de Bellas Artes con Artes y Oficios, unificando sus actividades y eliminando las diferencias entre artistas y artesanos. La unión del arte y el diseño dan lugar a un nuevo modo de expresarse: el arte, como un vehículo para expresar ideas y el diseño como la respuesta a un problema, asegurando que las ideas sean asimiladas por el público de manera efectiva.

Hablamos de los años 1919 a 1933, cuando, tras la devastación dejada por la Primera Guerra Mundial, surgió la necesidad y la oportunidad de crear un nuevo modo de vida orientado a la idea del “arte” como respuesta a las necesidades de la sociedad. Se generó así una nueva estética que abarcó todos los ámbitos de la vida cotidiana, desde la arquitectura, origen del movimiento (bau=edificio haus=casa), diseño de lámparas, sillas y muebles y diseño industrial, hasta la comunicación visual mediante el diseño gráfico.

Una peculiaridad de la escuela Bauhaus tiene que ver con su plan educativo, basado en el aprendizaje del diseño incluyendo al artista y al técnico. De esta forma los alumnos usaban su creatividad libremente y simultáneamente aprendían la técnica. De ahí viene el gran predominio de la función sobre la forma, “la forma sigue la función” por lo que los espacios u objetos se diseñaban según la función para la que eran concebidos.

La escuela Bauhaus tuvo a su cargo tres directores: Walter Gropius, su fundador (1919-1928), Hannes Meyer, que le dio un giro más realista (1928-1930) y Ludwig Mies van der Rohe (1930-1933) que la orientó hacia una “universidad vocacional”; así mismo la escuela se ubicó en tres lugares, Weimar, Dessau y Berlín y cada uno de ellos marcó cada una de sus etapas.

La relación entre la BauHaus y la ciudad de Tel Aviv comienza en los años 30. La filosofía Bauhaus de la creación “desde la nada”, de los “edificios sin pasado”, de un “nuevo futuro” casaba muy bien con la idea de crear un nuevo Estado.

Tras la llegada de los nacionalsocialistas al poder en Alemania, los nazis dieron comienzo a una política antisemita, clausurando la institución BauHaus en 1933, primero en Dessau y luego en Berlín, por ser considerada una institución de “cosmopolitismo judío”.

Las tensiones y la continua persecución al pueblo judío, provocó la huida en muchos de ellos de su Alemania natal. Muchos emigraron a Estados Unidos, como Miës van der Rohe o Gropius, que fue nombrado profesor de la Universidad Harvard, mientras que Lazlo Moholy-Nagy, creó el Instituto de Diseño de Chicago, conocido como la New Bauhaus y Van der Rohe influyó en la arquitectura de dicha ciudad.

Otro destacado grupo de arquitectos judíos decidieron regresar a la tierra prometida y comenzaron a trazar un novedoso plan de urbanismo en la ciudad de Jaffa, entre ellos Arieh Sharon, Shmuel Mestechkin, Munio Gitai-Weinraub y Shlomo Bernstein.

Sin dejar de respetar las directrices arquitectónicas básicas de la Bauhaus, como la funcionalidad, simplicidad, líneas puras, supresión de lo superfluo (less is more) o la simetría; éstas nuevas construcciones se adaptaron también a las condiciones climáticas de la zona, caracterizándose por la utilización de colores claros, luz natural, ventanas para impedir la entrada del calor o los “soportales” sobre pilares de los edificios al aire libre que ofrecían un espacio fresco para disfrutar.

Y de esta manera se llegaron a construir más de 4.000 edificios Bauhaus entre las calles Allenby, Ibn Gvirol y Begin, el río Yarkon y el Mar Mediterráneo. Una de las calles más simbólica se encuentra en el Boulevard Rothschild, donde podemos encontrar la Baumel House (Rothschild 87), la Rubinsky Braun Haus (Rothschild 83) o la antigua embajada de Rusia (Rothschild 46). Merece también la pena visitar la plaza Dizengoff.

Nosotros tuvimos la suerte que nuestro hotel se encontraba a dos calles de distancia del Bauhaus Center de Tel Aviv, en la calle Bialik, 21. Se trata de un local pequeñito y austero, pero curioso y con gran cantidad de información acerca de la BauHaus. Cuenta con una tienda de libros sobre arquitectura, objetos diseñados por Mies Van

Der Rohe o Marcel Breuer entre otros, incluyendo simpáticos souvenirs. Entre las actividades que ofrecen, hay un tour gratuito que organiza el Ayuntamiento llamado el Tel Aviv-Bauhaus Walking Tour que tiene lugar todos los sábados a las 11h y que parte del boulevard Rothschild, 46.

Aunque aún se pueden encontrar inmuebles Bauhaus descuidados, la mayoría de las viviendas están siendo restauradas desde que en el 2003 la UNESCO la declaró Patrimonio Mundial y “un ejemplo sobresaliente de síntesis de las tendencias del Movimiento Moderno en arquitectura y planeamiento urbano a comienzos del siglo XX”. El Ayuntamiento de Tel Aviv ha entendido la importancia histórica y cultural de esta zona que además ha dado vida al barrio, llenándolo de bares, restaurantes, galerías de arte y tiendas de diseño.

Viajar a Tel Aviv es siempre un buen plan, pero si además te gusta el diseño y el arte, ahora tienes una oportunidad única para descubrir esta gran ciudad. No me quiero despedir sin recordar que, en 2019, Alemania celebrará el centenario del movimiento Bauhaus y estoy más que segurísima que Tel Aviv se preparará para la ocasión. Ya tienes lanzada la invitación.